Depende
gener 4th, 2009Oye, ¿qué es peor: la arrogancia o el desinterés?
Ni lo sé, ni me importa.
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Oye, ¿qué es peor: la arrogancia o el desinterés?
Ni lo sé, ni me importa.
Iban dos recién casados en un tres cuando el
Convoy entra en un túnel. Al salir de él, el novio
Le dice a la novia:
-Si llego a saber que era tan largo, te hago el
amor.
Y contesta ella:
-Ah, ¿pero no has sido tú?
En un bar un señor le dice a otro:
-Pues yo pego cuatro polvos a la semana
-Pues yo, uno al mes.
-Qué poco, ¿no?
-Si, pero es que yo soy el obispo de Salamanca.
Doctor, quiero que haga algo para que mi marido sea como un toro y vuelva a tener aquella fuerza con la que me abrazaba y me besaba antes.
Bien, desnúdese y empezaremos por los cuernos.
Un recién casado le dice a un amigo:
-Yo nunca he tenido relaciones sexuales con mi
mujer antes de casarme,¿Y tú?
El amigo permanece pensativo unos segundos y
Responde:
-No lo se, ¿Como se llamaba de soltera?
Dos amigotes:
Anoche, me acosté con una tía buenísima, que piernas, que pechos, que culo!!!!!
¿Y de cara?
Eso sí, carísima.
A una criada le roban el dinero y el policía le
Pregunta:
-¿Donde lo llevaba?
-Aquí en el pecho.
-¿Y no notó usted la mano en le escote?
-Sí, pero creí que aquel hombre venía con
buenas intenciones.
El marido enseña a conducir a la esposa
-Cuando veas la luz verde, pasas- le dice
-¿Y si se pone roja?- pregunta ella-, Freno, ¿verdad?
-Si-contesta el marido-.Y si me pongo blanco,
frenas también.
Una mujer va al dentista, entra en la consulta se despelota y se despatarra.
El dentista se queda flipando y le dice:
Señora, que yo soy dentista, no ginecólogo
Y la señora le contesta:
Usted le puso la dentadura a mi marido y usted me la va a sacar.
Una tarde un famoso banquero iba en su limusina cuando vio a dos hombres a la orilla de la carretera comiendo césped.
Preocupado, ordenó a su chofer detenerse y bajó a investigar.
Le preguntó a uno de ellos:
- ¿Por qué están comiéndose el césped?
- No tenemos dinero para comida. - dijo el pobre hombre - Por eso tenemos que comer césped.
- Bueno, entonces vengan a mi casa que yo los alimentaré - dijo el banquero.
- Gracias, pero tengo esposa y dos hijos conmigo. Están allí, debajo de aquél árbol.
- Que vengan también, - dijo nuevamente el banquero.
Volviéndose al otro pobre hombre le dijo:
- Ud. también puede venir.
El hombre, con una voz lastimosa dijo:
- Pero, Sr., yo también tengo esposa y seis hijos conmigo!
- Pues que vengan también. - respondió el banquero.
Entraron todos en el enorme y lujoso coche. Una vez en camino, uno de los hombres miró al banquero y le dijo:
- Sr., es usted muy bueno. Muchas gracias por llevarnos a todos!!!
El banquero le contestó: -¡Hombre, no tenga vergüenza, soy muy feliz de hacerlo!.
Les va a encantar mi casa…. ¡El césped está como de veinte centímetros de alto!
Moraleja:
Cuando creas que un banquero te está ayudando, piénsalo dos veces.